Muchas heridas afectan nuestra identidad. Nos vemos como rechazados, insuficientes o sin valor. Pero en Cristo somos hechos nuevos.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es.”
2 Corintios 5:17
Dios no nos define por lo que nos hicieron ni por lo que fallamos, sino por lo que Él dice que somos: hijos amados, perdonados y restaurados.
La sanidad del alma se completa cuando creemos quiénes somos en Cristo.