El hombre ha sido llamado por Dios a ser sacerdote en su hogar, guía espiritual para su familia y ejemplo de integridad en la sociedad. Esto implica vivir una fe auténtica, tomar decisiones sabias y reflejar el carácter de Cristo en cada área de la vida.
“Pero yo y mi casa serviremos a Jehová.”
Josué 24:15
Dios no busca perfección, sino corazones dispuestos a aprender, corregir y caminar en dependencia de Él.