La salvación es el regalo más grande que Dios ha dado a la humanidad. No se obtiene por méritos humanos, buenas obras o esfuerzo personal, sino únicamente por la gracia de Dios a través de la fe en Jesucristo. La Biblia enseña que todos hemos pecado y estamos separados de Dios, pero Él, en Su amor, envió a Su Hijo para reconciliarnos con Él.
Recibir la salvación implica reconocer a Jesús como Señor y Salvador, arrepentirse sinceramente del pecado y confiar plenamente en Su obra redentora en la cruz. Es un acto de fe que transforma el corazón y da inicio a una nueva vida en Cristo.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.”
Efesios 2:8–9
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
Romanos 10:9